Repasá cómo identificar peligros, implementar medidas preventivas y proteger a tu equipo con los elementos de seguridad adecuados.
La familiaridad con el uso cotidiano de la energía eléctrica suele generar una falsa confianza que nos lleva a ignorar sus riesgos latentes. ¿Sabías que el riesgo eléctrico representa una de las amenazas más serias en el ámbito industrial y de oficinas? Las consecuencias de un accidente pueden variar desde quemaduras leves hasta situaciones fatales.
Por eso, priorizar la prevención es una inversión directa en la salud de los colaboradores y en la continuidad del negocio. Un entorno laboral seguro no depende de la suerte, sino de la gestión consciente de los riesgos.
El enemigo invisible: tipos de contacto eléctrico
Para combatir un riesgo, primero hay que entenderlo. En materia de prevención, distinguimos principalmente dos tipos de contacto que debés conocer para proteger a tu personal:
El primero es el contacto directo. Ocurre cuando una persona toca partes activas de la instalación que están diseñadas para transmitir electricidad. Pensá en cables pelados, bornes de conexión al descubierto, barras de distribución o enchufes rotos. El riesgo acá es inmediato y suele darse por imprudencia, falta de señalización o deterioro de los materiales aislantes.
El segundo, y a veces más “traicionero”, es el contacto indirecto. Este sucede al tocar partes metálicas (como la carcasa de una máquina, una estantería o el gabinete de un equipo) que normalmente no deberían tener corriente, pero que quedaron energizadas por una falla interna de aislamiento. Al no haber una señal visual del peligro, el trabajador se confía y recibe la descarga al hacer contacto. En estos casos, la correcta puesta a tierra y el disyuntor diferencial juegan un rol salvavidas indispensable.
Entonces, ¿cómo evitamos estos problemas?
Estrategias fundamentales de prevención
Evitar accidentes requiere un enfoque proactivo, y la implementación de medidas técnicas y administrativas resulta crucial para minimizar la exposición al peligro.
A continuación, detallamos acciones concretas para reducir la siniestralidad:
- Mantenimiento preventivo: Realizá inspecciones periódicas de todas las instalaciones y equipos. Un cable deteriorado o una conexión floja pueden desencadenar un desastre.
- Señalización clara: Identificá correctamente los tableros eléctricos y las zonas de alto voltaje. La información visual salva vidas.
- Orden y limpieza: Evitá el uso de triples o zapatillas sobrecargadas y mantené las zonas de paso libres de cableado.
- Sistemas de protección: Asegurate de contar con disyuntores diferenciales y puesta a tierra en perfectas condiciones. Estos dispositivos actúan automáticamente ante fugas de corriente.
La importancia vital de los EPP
Cuando las medidas de ingeniería y los controles administrativos no logran eliminar el riesgo por completo, los Elementos de Protección Personal (EPP) se convierten en la última barrera entre el trabajador y la electricidad. Su uso no es opcional; es una obligación normativa y moral.
La elección del EPP adecuado depende de la tensión de trabajo y la tarea específica. No es lo mismo operar una máquina industrial que realizar mantenimiento en un tablero.
Los elementos más comunes y necesarios incluyen:
- Casco dieléctrico: Protege la cabeza y ofrece aislamiento ante contactos accidentales.
- Guantes aislantes: Deben ser específicos para el voltaje que se manipula y revisarse antes de cada uso (prueba de inflado).
- Calzado de seguridad: Botines sin partes metálicas conductoras y con suela dieléctrica para aislar al trabajador del suelo.
- Protección facial y ocular: Indispensable para evitar lesiones por arco eléctrico o proyección de partículas.
Capacitación: el pilar de la seguridad
Ninguna herramienta funciona si quien la opera no sabe cómo hacerlo. Por eso, la formación continua es el recurso más valioso que podés ofrecer. Un trabajador capacitado no solo se protege a sí mismo, sino que cuida a sus compañeros al detectar condiciones inseguras antes de que se conviertan en accidentes.
En ese sentido, fomentar una cultura donde se reporte cualquier anomalía eléctrica sin miedo es vital. La seguridad no termina con la compra de un casco o la instalación de un disyuntor. Es un proceso dinámico que exige compromiso y actualización constante.
Hacia una cultura de prevención integral
La seguridad eléctrica no se agota con la compra de un casco o la instalación de un disyuntor de última generación. Se trata de un proceso dinámico que exige un compromiso real y una actualización constante por parte de todos los actores de la organización. Ignorar esta realidad es dejar la puerta abierta a riesgos que pueden detener tu producción o, lo que es peor, afectar vidas humanas.
En Serena ART, no solo aseguramos riesgos; trabajamos codo a codo con vos para construir entornos de trabajo más seguros y eficientes. Entendemos que la verdadera tranquilidad de tu empresa se basa en una certeza innegociable: que cada persona que entra a trabajar volverá a su casa sana y salva al final de la jornada para reencontrarse con su familia.
Para facilitarte esta tarea, recordá que todas las empresas asociadas tienen acceso exclusivo a nuestro Portal de Capacitaciones. Allí disponés de cursos específicos sobre riesgo eléctrico y material actualizado para formar a tu equipo de manera ágil y efectiva.
Revisar tus protocolos hoy es la mejor decisión que podés tomar para evitar lamentaciones mañana. No esperes a que ocurra un imprevisto para actuar. Te invitamos a utilizar nuestras herramientas y a consultar con nuestros especialistas para reforzar las medidas de protección. La prevención nunca es un gasto; es la base sólida sobre la cual crece y prospera tu empresa.