Acompañá a cada empresa con asesoramiento, seguimiento y recursos útiles para fortalecer el vínculo y sostener tu cartera.
La contratación de una ART abre una relación que necesita atención durante todo el año. Para brokers y productores asesores de seguros (PAS), cada consulta, trámite o cambio en la actividad de una empresa representa una oportunidad para demostrar el valor de su asesoramiento.
El precio forma parte de la conversación comercial. Pero también hay preguntas que merecen espacio: ¿el cliente sabe cómo actuar ante un accidente? ¿Puede obtener la documentación que necesita? ¿Encuentra orientación cuando surge una dificultad?
Fidelizar implica hacer que la empresa perciba el acompañamiento en situaciones concretas. Para eso, conviene organizar el seguimiento y contar con herramientas que permitan sostenerlo. En Serena, acompañamos tu trabajo para que puedas fortalecer la relación con tu cartera.
El vínculo empieza después de la contratación
Una vez concretada la afiliación, dedicá un primer contacto a ordenar la gestión. Identificá quién se ocupa de los temas administrativos, quién coordina recursos humanos y quién interviene en prevención. En una pyme, esas responsabilidades pueden concentrarse en una misma persona.
A partir de ese intercambio, ayudá al cliente a tener a mano:
- Los canales de atención y las indicaciones para actuar ante un accidente.
- Los accesos a las herramientas de autogestión.
- Los formularios y materiales que utiliza en su actividad.
- Un contacto de tu equipo para canalizar consultas.
Enviar información es un comienzo. Comprobar que la persona puede usarla permite detectar dificultades antes de que se conviertan en un reclamo.
Por ejemplo, podés acompañarla en su primera consulta al portal y mostrarle dónde encontrar un certificado de cobertura. En nuestra sección de preguntas frecuentes, reunimos orientación sobre estas gestiones para facilitar el acceso a la información.
Hacé que cada contacto tenga un motivo
Una cartera reúne empresas con distintas actividades, tamaños y necesidades. Organizar el seguimiento según esas diferencias ayuda a ofrecer un asesoramiento más pertinente.
Una empresa que abre una sucursal necesita revisar qué gestiones corresponden a ese cambio. Otra puede requerir orientación para acceder a documentación o contactar al área de prevención. Si conocés lo que ocurre en cada cuenta, tenés mejores motivos para acercarte.
Registrá los temas pendientes y acordá el próximo contacto. Cuando una consulta se deriva a la ART, conservá el hilo: qué se solicitó, quién la recibió y qué información falta.
La derivación también necesita seguimiento. Aunque la resolución corresponda a otra área, el cliente debe entender cuál es el próximo paso. Evitá comprometer plazos o resultados que no controlás; sí podés asumir el compromiso de consultar el estado de la gestión y comunicar las novedades.
Para un broker con varios asesores, este registro permite sostener la atención cuando cambia el interlocutor. La empresa no debería necesitar explicar su situación desde cero en cada contacto.
Acercá recursos que respondan a una necesidad
Los contenidos y las capacitaciones pueden enriquecer el vínculo cuando guardan relación con la actividad del cliente. Una invitación pertinente ofrece un motivo para conversar sobre el cuidado de los trabajadores y conocer qué temas preocupan a la empresa.
Antes de reenviar una capacitación, revisá su contenido, destinatarios y disponibilidad. Después, explicá por qué podría resultar útil y consultá si necesitan orientación para participar.
En Serena, ofrecemos propuestas sobre prevención, bienestar y herramientas para el trabajo. Consultá nuestra agenda de capacitaciones para seleccionar actividades relacionadas con las necesidades de tu cartera.
El criterio también aplica a formularios, cartelería e instructivos. Un recurso enviado en el momento oportuno puede facilitar una tarea concreta. Una sucesión de mensajes genéricos difícilmente consiga el mismo interés.
Escuchá los reclamos y revisá cómo acompañás
Una consulta reiterada merece atención. Si el cliente vuelve a preguntar por un trámite, quizá la explicación fue insuficiente, el canal no resultó claro o la gestión sigue pendiente.
Antes de responder, precisá qué ocurrió y qué necesita resolver. Luego, canalizá el pedido y acordá cómo continuará el seguimiento. Cuando termine, preguntá si la respuesta atendió su necesidad.
También conviene revisar algunas señales de tu propia gestión:
- Consultas que permanecen abiertas.
- Reclamos que se repiten.
- Clientes que dejaron de responder.
- Motivos de salida de la cartera.
Estos registros ayudan a identificar dónde ajustar la atención. Si varias empresas encuentran la misma dificultad, podés preparar una explicación más clara o trabajar el problema con nosotros.
En nuestro espacio para productores, te acercamos una propuesta que incluye atención personalizada, capacitaciones y herramientas de marketing. Queremos acompañarte en el desarrollo de tu negocio y ayudarte a sostener una relación cercana con cada cuenta.
Para empezar, elegí un grupo de clientes y revisá cuál fue el último contacto útil con cada uno. Detectá una necesidad pendiente y proponé una acción concreta. Esa conversación puede darte información que una nueva cotización, por sí sola, no revela.