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Elementos de protección personal: qué revisar cuando el equipo no los usa

Elementos de protección personal: qué revisar cuando el equipo no los usa

Revisá el ajuste, el estado y las condiciones de uso de los EPP para detectar dificultades y corregirlas.

Los protectores están entregados y las constancias, firmadas. Sin embargo, durante una recorrida aparecen anteojos levantados sobre la cabeza o guantes guardados mientras se realiza la tarea. El registro de entrega no alcanza para conocer qué ocurre en el puesto.

Cuando un elemento de protección personal (EPP) no se usa, hace falta intervenir y averiguar el motivo. Puede existir una indicación que no se comprendió, un problema de ajuste, deterioro o una dificultad que nadie comunicó. Observar esas condiciones permite definir una corrección con el responsable de Higiene y Seguridad.

Empezá por la tarea y la protección indicada

Antes de pedir que se use un elemento, verificá que sea el seleccionado para los riesgos actuales del puesto. Una modificación en el proceso, una herramienta nueva o un material distinto pueden requerir revisar esa elección.

La SRT señala en su material sobre selección de EPP que esa tarea corresponde al responsable de Higiene y Seguridad, con conocimiento de los riesgos y participación del trabajador. También recuerda que cada protección tiene un alcance y límites: no todos los elementos sirven para los mismos riesgos.

Por eso, una compra basada únicamente en el precio o en la disponibilidad puede dejar una necesidad sin resolver. Si aparece una dificultad, no improvises reemplazos ni permitas modificaciones caseras del equipo. Llevá la consulta al responsable técnico.

Esa revisión debe incluir las condiciones del puesto. Los EPP son una barrera de protección y no reemplazan las medidas para eliminar o controlar el riesgo en su origen. La SRT desarrolla ese criterio en sus principios de prevención, que priorizan las medidas preventivas y la protección colectiva.

Escuchá qué pasa cuando el elemento se usa

“Me molesta” aporta poca información. Una conversación en el lugar de trabajo puede precisar si el elemento se desplaza, presiona, dificulta un movimiento o interfiere con otra protección.

Pedí que la persona describa en qué momento aparece el problema. Revisá con el área técnica:

  • Talle y ajuste: si el elemento se mantiene en la posición indicada y permite realizar la tarea prevista.
  • Estado: si presenta desgaste, roturas o partes deterioradas.
  • Uso conjunto: si los distintos elementos pueden utilizarse sin interferencias y según las instrucciones del fabricante.
  • Disponibilidad: si está accesible al comenzar la tarea y existe un circuito de reposición.

Una dificultad de uso necesita respuesta. Si alguien se retira la protección para poder ver, escuchar una indicación o manipular una pieza, corresponde revisar la situación antes de continuar la exposición al riesgo.

Mostrá cómo usarlo y cuidarlo

Entregar un EPP junto con una indicación rápida puede dejar dudas. La capacitación debe explicar para qué sirve, cómo colocarlo y ajustarlo, qué revisar antes de usarlo y cómo conservarlo según las instrucciones del fabricante.

Pedí una demostración y corregí los errores en ese momento. También explicá qué hacer si el equipo se daña o deja de cumplir su función. La persona necesita saber a quién avisar y dónde solicitar el reemplazo.

En Serena, incluimos propuestas sobre uso y cuidado de EPP en nuestras capacitaciones. Podés consultar la agenda de actividades para conocer las opciones disponibles y evaluar cómo complementar la instrucción específica de cada puesto.

La formación también requiere coherencia en la supervisión. Si se exige protección, la organización del trabajo debe permitir utilizarla de la manera indicada. Una urgencia de producción no resuelve una dificultad técnica ni justifica dejarla pendiente.

Hacé seguimiento de la corrección

La sección de EPP de la SRT reúne el formulario y el instructivo de la constancia de entrega establecidos por la Resolución 299/11. El formulario es obligatorio para los empleadores y debe estar suscripto por el trabajador.

Junto con ese registro, conviene llevar un seguimiento interno de las dificultades detectadas: qué ocurrió, quién evaluará la situación, qué medida se tomó y cuándo se comprobó su resultado. Esto permite distinguir un problema resuelto de una consulta que todavía espera respuesta.

Después de cambiar un talle, reponer un elemento o reforzar una explicación, volvé al puesto. Comprobá con la persona si la corrección permite usar la protección correctamente durante la tarea.

Si el mismo inconveniente aparece en varios trabajadores, ampliá la revisión a la compra, la selección técnica y el procedimiento. Para profundizar en otras señales que se naturalizan en la rutina, compartimos nuestra nota sobre los errores que aumentan la siniestralidad en una pyme.

En la próxima recorrida, elegí un puesto y preguntá qué dificultad encuentra la persona al usar su protección. Ese intercambio puede señalar un ajuste que el registro de entrega, por sí solo, no permite ver.